26 jul. 2012

The Collector

 Es asombroso como una película de terror pueda, en 90 minutos, hacer que tengas que aferrarte a algo y casi en cada momento.
Está película lo consigue y sorprende además, en ese aspecto lo hace porque personalmente solo quise verla porque me gustó su portada.
La historia, y sus actores... lo desconocía por completo.

Empiezan los créditos iniciales con ese tema musical de hardcore techno que unido a sus imágenes, deja a cualquiera al borde de la epilepsia.
Y todo se relaja con una incursión de un tema melódico, donde comienzan a presentarnos a los personajes.
El principal, Josh Stewart, y después a los miembros de la familia. Sin hacer demasiado hincapié en ninguno de ellos, lo cual evita que el espectador pueda llegar a sentir lastima a posteriori.
Con Stewart es distinto, él es el protagonista indiscutible. Humilde y amable, solo busca ayudar a su esposa y poder pasar más tiempo con su hija pequeña.
Y a partir de ahí comienza otra historia totalmente distinta.

Stewart interpreta a Arkin, y esté es un ladrón profesional con una maestría inigualable para abrir cerraduras de distintos tipos.
Su objetivo es robar en la casa de la familia para la que estuvo trabajando, esa que se nos presentó al principio de forma tan superficial.
Compuesta por la televisiva Andrea Roth, como la madre; la ninfomana de la serie ¨Californication¨ Madeleine Zima, la hija mayor; Michael Reilly Burke, como el padre y por último, la hija pequeña del matrimonio, Karley Scott Collins.

Desde el momento en que Arkin pisa la casa. Empieza esa agobiante sensación de que algo ocurrirá de un momento a otro.
Un espectacular juego de suspense, bien ejercido en todo momento. Constante y sin altibajos.
La aparición de un misterioso personaje, al que en ningún momento veremos su rostro, ni le oiremos a hablar, es lo que nos presentará una historia de psicopatía digna de un slasher cualquiera.
Pero está película no es cualquiera, y aunque su historia ya esté un poco gastada, lo capacita con otras cosas más desagradables, donde entre ellas se encuentra una explosión de violencia cruel.

Y ese es el punto fuerte de la película. Las trampas que el psicópata va dejando por toda la casa, y en las que los pobres incautos van cayendo.
Las muertes de estos incautos son bastante desagradables; sobre todo las de la pareja que intentan echar un polvo.
Pero lo más adrenalínico de todo es ver como el pobre Arkin tiene que enfrentarse solo y sin ayuda de nadie con esa situación.
La vida de 4 personas en sus manos, y no poder hacer nada, ver como van muriendo... la hija del matrimonio, es la única esperanza que le queda de sacar a alguien con vida de allí, a parte de si mismo.

Una parte final con un ritmo tan alto, tan macabro y lleno de suspense, que te deja la garganta seca.
Impresionante película, de verdad que no me esperaba esto para nada.
La verdad es que me gustó tanto que la acabé viendo dos veces en el mismo día.